jueves, 25 de abril de 2019


UN ESPIRITU FUGÁZ. MARIBEL DOMINGUEZ." LA MACHAQUITA" 

UN POEMA NACIDO EN SU RECUERDO Y PARA SU MEMORIA

José Gregorio Torres D.

POESÍA PARA UN ÁNGEL LLAMADO MARIBEL.
Un día de esos, en los cuales los astros y las fuerzas magnéticas, se unen a las de la naturaleza para que al igual que el día del principio que ya sucedió, o el del final que aún no ha ocurrido. Un día de esos aconteció en este pequeño pueblo de este inmenso planeta tierra, donde solo la naturaleza se pudo concentrar para crear una obra, que sin verla y observarla a través de los ojos comunes del hombre, pasó sus pocos años inadvertida como los millones de astros celestes que cruzan el espacio, para cumplir con el desconcertante propósito de crear y extinguir la existencia. Así nació ella; en un pequeño mundo en el cual pasó físicamente como una de esas luces que violentamente, recorren el firmamento, se hizo espíritu para luego viajar en el tiempo y el espacio, tomando como vehículo de transporte un cuerpo de carne y hueso, con el cual no solo brindó alegría al resto de sus hermanos y a quienes le dieron la vida. No nació en cuna de perfumadas sabanas, ni en almohada de plumas y ceda, ni siquiera tubo cuna y cama propia, todo fue para ella prestado, y que al igual que su cuerpo le fue violado y arrebatado para ser abandonado como abandona el cazador a la presa que no le es útil, ella que fue fugaz espíritu viajero que prefirió el negro y amargo chimó por dulce caramelo, ella que durante su estadía entre los vivos, nos permitió, admirar la belleza que se esconde en un ángel moreno de ojos claros, que nos hizo retroceder en el tiempo para recordar lo que fuimos lo que somos y lo que seremos. Así era detrás de de sus humildes y raídas ropas. Más allá de este breve transito por el mundo, en el que sin querer alentó con su cuerpecito de niña entrando a la adolescencia las más bajas pasiones que se pueden alimentar hasta el extremo de matarla. Porque tampoco te dieron tiempo para conocer lo hermoso y lo bello de la vida. Pero aún cuando prematuramente y de manera violenta sin tu consentimiento, dejaste este mundo para continuar tu viaje de estrella fugaz, dejando en este pedacito de suelo, tu imagen que alrededor de la Plaza Bolívar se divertía viendo el juguetear de los animales callejeros que como tu deambulaban por el pueblo, sin que existiera en ti malicia o pensamientos malsanos. Pues esa fue la existencia que te tocó vivir. Pero que, cada día para quienes te conocimos, al igual los que te vejaron; hagamos conciencia de nuestra mutua culpa por no haberte protegido a tiempo y aún mas por no haberte hecho justicia antes y después de tu muerte, sin que por ello dejes de brillar cada día, pues tu inocente sacrificio seguro estoy, fue en bien de otros, lo que te asegura un lugar entre los Ángeles del cielo. Tu vida al igual que tu nombre se esparcirá en el tiempo y el espacio y quedarán estas letras difusas y el recuerdo para demostrar que tu, al igual que yo fuimos, somos y seremos espíritus del mundo que trascendieron por su propia energía contra las fuerzas negativas del hombre. Que tu alma descanse en paz, sobre el perdón de quienes te robaron la vida. Yo solo te hago esta remembranza para la cual me despertaste una mañana muy temprano un, 25 de noviembre del 2006.

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