LEANDRO IZQUIERDO “MANO LEANDRO".
LA SABIDURÍA Y LA HUMILDAD VIVIÓ EN PALO NEGRO.
Por: José Gregorio Torres D.
EL PLACERO PRESTIDIGITADOR Y EL SACRISTÁN.
Al decir de Palo Negro, cualquiera que no haya conocido a
Carache, se trasladaría a Maracay Estado Aragua, y jamás se imaginaria que en
esta pequeña porción de tierra, que forma parte de la geografía circundante del
pueblo de Carache, pudo haber existido un personaje que si los europeos tienen
muchos de estos, aquí en este punto lejano de la geografía nacional, llegó de
un campo, un día un pequeño pero gran hombre que aún cuando sus capacidades
intelectuales, no se desarrollaron en las aulas de clase, no lo limitó en
ningún modo para hacerse un lugar en la historia de su tierra natal. Me refiero
a Leandro Izquierdo, conocido en el argot popular como Mano Leandro, los
recuerdos y memorias de este extraordinario personaje que junto al Viajero
Ilusionado Reyes Marquina fueron favorecidos con los dones de la pre digitación
y al igual que Don Trino Bracamonte, también la facilidad del verbo, para
dejar en nuestro acervo la autentica imagen idiosincrática del Carachero. Para
enmárcalo en su lugar de origen putativo, debo iniciar repitiendo como buen
valorador de la tradición oral, para comenzar este relato como si yo mismo me
trasladara hasta esos tiempos principios del siglo pasado, allí me encuentro
como uno más de los que curiosamente luego de escuchar aquel ruido estruendoso
que nos hacia pronunciar a muchos, por el temor de Dios infundado, ¡es el fin
del mundo! Pero no era tal. pues lo que pasó en aquel lugar de la Calera,
fue algo insólito, resulta que en una humilde vivienda de las escasa que
existían en el lugar pues, todavía para la época en Carache sus sajones de hoy
eran quebradas ayer y todavía con bravura crecían y mantenían azotada las
escasa calles del pueblo era la quebrada de la Calera llamada así porque,
cuando se necesitó cal para empañetar y pintar las grandes casonas del pueblo,
o la misma construcción de los diques que la contuvieron hasta el presente, de
allí salía la cal producida por las manos de humildes alfareros y artesanos,
para preparar la mezcla real, gran industria hoy desaparecida por el pujante
comercio foráneo. Volviendo al momento en que se sucede aquel estruendo se
escuchan voces que empiezan a hacer los comentarios de rigor y es que Mano
Leandro antes de que cayera un rayo intempestivamente, sobre una humilde
vivienda, este lo había alertado a sus habitantes con exactitud en que lugar de
la casa caería este mensajero de las tormentas, y el cual derribó parcialmente,
un árbol que se encontraba en el patio de la casa, así se mantuvo durante mucho
tiempo aquel palo, donde la naturaleza marcó un momento extraordinario para la
inmortalidad de un personaje igual de extraordinario. Así logró Leandro ganarse
el respeto y la admiración de sus congéneres, así lo recordamos quienes sabemos
la importancia de su paso por esta tierra. De allí que aquel palo quemado que
tomó el nombre luego del Palo Negro como punto de referencia. Así también se
inmortaliza toda una comunidad que le debe el nombre al actual Consejo Comunal
Leandro Izquierdo. Pero no se limitó Mano Leandro a esa faceta de su vida, pues
sus características de hombre, sabio le hizo forjar en una generación un
ejemplo de conducta recta e intachable. Así un día cuando cuidaba las veredas
de la Plaza Bolívar, supo asumir con gallardía y orgullo pero con mucha
humildad, su condición de cabeza de familia. Pues cuando alguien del gobierno
le pidió invitar para un acto oficial para la plaza bolívar a la familia más
importante del pueblo, mostró con orgullo a la suya, pues para el, como lo
expresó sin ningún tipo de complejos. la Familia más importante de Carache era
la suya. Quedó para la posteridad un ejemplo de autoestima y clara conciencia
de lo que era la sumisión sin rebajarse a la descalificación y la ofensa. Nos
dio una gran lección de lo que es el sentido de pertenencia y de amor por sus
orígenes. También en una oportunidad dijo Mano Leandro, llegará un día en la
gente se encontrará barriendo lugares lejanos y los veremos desde aquí a través
de un pequeño cajón. Acaso no es el televisor y el computador lo que fue
anunciado por un pequeño gran hombre que nunca conoció una letra y que al igual
que Reyes Marquina, jamás habían salido de este pequeño pueblo. Leandro no nos
dejó para nuestro acervo una fotografía porque eran pocos quienes en aquel
tiempo ejercían esta profesión y además el alcance solo llegaba hasta algunos
personeros del pueblo. Solamente en una fotografía en la cual Minumboc refiere
a su padre Don Virgilio Benítez, se dice que uno de los que se encuentran en la
foto puede ser Leandro pero no se precisa cual. Así quedó para la posteridad
este personaje que solo nos deja para rendirle honor a su memoria un nieto
llamado Rafael Hernández, uno de nuestros más destacados jóvenes, pintores
locales y a quien le corresponde realizar un rescate de su imagen física. Hasta
aquí puedo referirme a este personaje de Carache a quien le debemos muchos
reconocimientos por su aporte a nuestra historia. Pero como la naturaleza
de las cosas que el hombre no alcanza a entender, la ingratitud de los
hombres se ve desagraviada sin que podamos detenerla, y es que para cerrar
su ciclo en este mundo y cuando las ceremonias de entierro se realizaban
con gran pompa para despedir a grandes personajes le correspondió a Leandro, estrenar
la primera gran carroza fúnebre que llegó al pueblo y al son de la Banda
Municipal, fue llevado hasta el samán del Adiós en la Pandita, para que jamás
se olvidara la huella imborrable de un campesino que sin mayores bienes
materiales, más que su imagen de humilde Carachero, rompió con la
tradición que establecía injustamente la diferencia entre los muertos pobres
que se van en una sencilla urna de madera y en andas y los que se llevaban en
carrozas fúnebres pagadas con el apellido y los bienes terrenales. Un
motivo más por el cual debemos retornar a Carache, en estos 450 años. Lamentablemente del personaje nunca se ha
podido encontrar una fotografía
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