jueves, 25 de abril de 2019



LA HISTORIA DE CARACHE ESCRITA CON UN PINCEL.
MAESTRO JOSÉ JUAN RODRIGUEZ QUEVEDO.
MI HUMILDE EPÍGRAFE AL ARTISTA
Por: José Gregorio Torres. D.

FRAGMENTO DE UNA GRAN HISTORIA.  
De ninguna manera pretendo hacer una biografía del maestro, solo quiero referirme a un pedacito de su vida que significó mucho para quien esto escribe, además seria muy atrevido hacerlo pues me limitaré a realizarle un humilde homenaje, evocando aquellos recuerdos fugaces de mi infancia de los cuales el formó parte. Escasamente recuerdo el rostro de aquel anciano que cargando con evidente satisfacción sus años, llegó hasta el frente de la casa sin dejar de observar su entorno, como era su costumbre, en su pose característica de andar despacito, inclinado y manos a la espalda, se dejó llevar por el cause de aquel zanjón añejo de historia y el que tiene por nombre "Chávez", ese mismo que vio pasar tantas veces a Manofrin, con las encomiendas de su hermano Pedro, o al mismo Toledo cargando su tobo recolector del Aseo Urbano, o a Paulino Baptista, con su cuatro, y canto de la bateíta y Guacharaca, el Negro Antonio con su botella y su cuatro, o Blas el borracho mas decente que yo he conocido, y que decir de Veintiuno, o Chavela, y muchos otros que a su tiempo también referiré, pero me he reservado este espacio para el maestro aquel que un día visitó una humilde vivienda donde le dijeron vivía un niño que le gustaba dibujar. Ese era yo. Que en mis pininos artísticos ya daba señales de un Premio Nacional que tardó muchos años en llegar; pero que ese día lo anunció el Pintor José Juan Rodríguez Falcón. Con la acostumbrada amabilidad mis madrinas y cuidadoras, Romelia y Dolores Azuaje, le invitaron a pasar a delante y en el corredor donde Romelia, la mayor de las hermanas, se hacia cayos en sus delicados dedos, haciendo sus colchas de retacitos que nos recordarán por siempre a Chávela, allí se sentó el maestro a esperar. Con el asombro de mis madres putativas, me interrumpieron, el juego en el que me encontraba distraído, y con la decencia y cortesía de quien fue educado tan igual que el mismo maestro, respetuosamente le tendí la mano, lo saludo y me presento, no tardó en contarme el motivo de su visita y su deseo de ver alguna de mis incipientes pero muy queridas pinturas todas hechas de tempera y algunos dibujos que al mirarlos no pudo mas que expresar su satisfacción que compensaba la caminata y el esfuerzo realizado. Recuerdo que estaba dibujando en una cartulina un niño que había copiado de un almanaque  que me habia regalado mi padrino Pancho Higuera, un gran amigo de mi padre, el dibujo lo había adaptado a mi imaginación, pues apesar de mis limitaciones nunca me había gustado repetir o copiar ninguna obra, el otro una pequeña pintura donde reflejaba una faceta tradicional, casas de tejas y un burro cargado, arriado por un campesino. Estas dos pinturas se las llevaría el visitante,  porque en eso días se iba a inaugurar el Museo de Arte Popular Salvador Valero en Trujillo. Así fue mi primer encuentro con el Maestro, el que mas tarde me mostraría sus magnificas obras y me permitiría conocer, su insuperable amor por Carache, recuerdo que un día en esa visitas que yo le hacia en su pequeño taller en la Avenida San Juan, me decía, yo aprendí viendo a mi mamá pintar y cuando Don Tito Salas pintó la Casa Natal del Libertador fui a verlo pintar. Allí aprendí muchas cosas de el, pero ya de mi mamá tenia los conocimientos basicos, la pintura hay que quererla para imprimirle el sentimiento, yo quiero mucho lo que pinto porque en mis pinturas hay mucha historia de Carache. Me contó cuando realizó su primera escultura en terracota, de gran tamaño y que fue mucho tiempo la primera estatua del Libertador que estuvo en la Plaza Bolívar de Carache. Hasta que llegó la que está horita. Así fue que conocí por primera ves un fósil antediluviano encontrado por el en Mirinday era una culebra, y me dijo cuando el museo sea una realidad esta pieza va a formar parte de la colección, luego nos encontramos de nuevo muchas veces en sus acostumbradas arengas y discursos históricos que en cada Sesión Solemne del Consejo Municipal, deleitaba a los Oradores de Orden y visitantes, siempre me gustaba asistir para escuchar sus elocuentes relatos. La fundación de Carache, Francisco infante y los primeros encomenderos, que si el Grito de la Amable Libertad, o el Héroe sin Nombre de la Playa de Carache, que si Bolívar pasó por aquí y bailó con doña Simona, o Eleazar López Contreras y sus parientes, tantas y tantas Historias hasta llegar a Minumboc en Roma. Con este se haría un aliado, para fundar el museo en el Ateneo del cual era su Presidente, pues cuando Aura Salas Pissani se empecinó acertadamente en convertir a Trujillo en el Estado Ateneo, aquí contó con el Maestro entre otros para esta empresa cultural. Cuantas obras realizó el maestro pinturas de héroes. Patrios, a el le debemos las pinturas del Salón de Sesiones, su hermoso cuadro dedicado a San Juan Bautista, Pinturas de Bolívar y Miranda, Cegarra, Pacheco Maldonado, Antonio José Pacheco, entre otros. Toda una colección de pintura que marcó para Carache una etapa donde la memoria pudo haberse perdido. Gracias al Maestro José Juan, muchos conocimos la historia como nos la contó. En 1987 cuando ya el maestro se encontraba muy cansado un grupo de artistas locales decidimos hacerle un merecido homenaje recuerdo que fue en el marco de unas fiestas de San Juan, solicitamos el Hotel que se encontraba en desuso y realizamos una exposición en su nombre. Ese año recibí mi primer reconocimiento Nacional una Mención Honorífica, esa que como dije el maestro aquel primer día había anunciado con su visita. ¡Muy merecido homenaje!. Un día de esos en que realizaba una de sus obras le pregunté ¡Maestro! ¿Que sabe usted si lo que dicen de mi papá es cierto, que era hijo de Fortunato Piedra? y me respondió..! si es así o no, usted es lo que es, y uno no debe andar buscando familia. Pero una cosa le digo su papá era un gran hombre muy inteligente útil, humilde y un gran músico, yo lo conocí y siempre se dijo eso; de que era hijo de Fortunato Piedra. Luego del comentario quedó en mi una gran reflexión, pues yo siempre quise saber porque sin tener escuela hacia cualquier cosa que me propusiera en el arte, y de allí que la influencia heredada por la vía de Ramón Ponce se hace expresión manifiesta, pues al igual que mi padre muchos fueron los hijos naturales en este pueblo. Hijos de las circunstancia y de la pobreza. Pobreza mal entendida porque la pobreza no está en los bienes materiales sino en la capacidad de pensar y actuar. El maestro José Juan murió en Carache, luego de que muriera Minumboc, este siempre pensó que primero se despediría, el Maestro, pero no fue así. Pues en 1988 fallece el Escultor, y luego en 1996 fallece José Juan Rodríguez. Había nacido casi un siglo atrás en 1898, Legando a Carache una gran obra, obra a la que aún no se le ha dado el valor merecido.

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