LA HISTORIA DE CARACHE ESCRITA CON UN
PINCEL.
MAESTRO JOSÉ JUAN RODRIGUEZ QUEVEDO.
MI HUMILDE EPÍGRAFE AL ARTISTA
Por: José Gregorio Torres. D.
FRAGMENTO DE UNA GRAN HISTORIA.
De ninguna manera pretendo hacer una biografía del maestro, solo quiero
referirme a un pedacito de su vida que significó mucho para quien esto escribe,
además seria muy atrevido hacerlo pues me limitaré a realizarle un humilde
homenaje, evocando aquellos recuerdos fugaces de mi infancia de los cuales el
formó parte. Escasamente recuerdo el rostro de aquel anciano que cargando con
evidente satisfacción sus años, llegó hasta el frente de la casa sin dejar de
observar su entorno, como era su costumbre, en su pose característica de
andar despacito, inclinado y manos a la espalda, se dejó llevar por el cause de
aquel zanjón añejo de historia y el que tiene por nombre "Chávez",
ese mismo que vio pasar tantas veces a Manofrin, con las encomiendas de su
hermano Pedro, o al mismo Toledo cargando su tobo recolector del Aseo Urbano, o
a Paulino Baptista, con su cuatro, y canto de la bateíta y Guacharaca, el
Negro Antonio con su botella y su cuatro, o Blas el borracho mas decente que yo
he conocido, y que decir de Veintiuno, o Chavela, y muchos otros que a su
tiempo también referiré, pero me he reservado este espacio para el maestro
aquel que un día visitó una humilde vivienda donde le dijeron vivía un
niño que le gustaba dibujar. Ese era yo. Que en mis pininos artísticos ya daba
señales de un Premio Nacional que tardó muchos años en llegar; pero que ese día
lo anunció el Pintor José Juan Rodríguez Falcón. Con la acostumbrada amabilidad
mis madrinas y cuidadoras, Romelia y Dolores Azuaje, le invitaron a pasar a
delante y en el corredor donde Romelia, la mayor de las hermanas, se hacia
cayos en sus delicados dedos, haciendo sus colchas de retacitos que nos
recordarán por siempre a Chávela, allí se sentó el maestro a esperar. Con el
asombro de mis madres putativas, me interrumpieron, el juego en el que me
encontraba distraído, y con la decencia y cortesía de quien fue
educado tan igual que el mismo maestro, respetuosamente le tendí la mano, lo
saludo y me presento, no tardó en contarme el motivo de su visita y su deseo de
ver alguna de mis incipientes pero muy queridas pinturas todas hechas de
tempera y algunos dibujos que al mirarlos no pudo mas que expresar su
satisfacción que compensaba la caminata y el esfuerzo realizado. Recuerdo que
estaba dibujando en una cartulina un niño que había copiado de un
almanaque que me habia regalado mi padrino Pancho Higuera, un gran amigo
de mi padre, el dibujo lo había adaptado a mi imaginación, pues apesar de
mis limitaciones nunca me había gustado repetir o copiar ninguna
obra, el otro una pequeña pintura donde reflejaba una faceta tradicional, casas
de tejas y un burro cargado, arriado por un campesino. Estas dos pinturas se
las llevaría el visitante, porque en eso días se iba a inaugurar el Museo de Arte Popular Salvador Valero en Trujillo. Así fue mi primer
encuentro con el Maestro, el que mas tarde me mostraría sus magnificas obras y
me permitiría conocer, su insuperable amor por Carache, recuerdo que un día en
esa visitas que yo le hacia en su pequeño taller en la Avenida San Juan, me
decía, yo aprendí viendo a mi mamá pintar y cuando Don Tito Salas pintó la Casa
Natal del Libertador fui a verlo pintar. Allí aprendí muchas cosas de el, pero
ya de mi mamá tenia los conocimientos basicos, la pintura hay que quererla para
imprimirle el sentimiento, yo quiero mucho lo que pinto porque en mis pinturas
hay mucha historia de Carache. Me contó cuando realizó su primera escultura en
terracota, de gran tamaño y que fue mucho tiempo la primera estatua del
Libertador que estuvo en la Plaza Bolívar de Carache. Hasta que llegó la que
está horita. Así fue que conocí por primera ves un fósil antediluviano
encontrado por el en Mirinday era una culebra, y me dijo cuando el museo sea
una realidad esta pieza va a formar parte de la colección, luego nos
encontramos de nuevo muchas veces en sus acostumbradas arengas y discursos
históricos que en cada Sesión Solemne del Consejo Municipal, deleitaba a los
Oradores de Orden y visitantes, siempre me gustaba asistir para escuchar sus elocuentes
relatos. La fundación de Carache, Francisco infante y los primeros
encomenderos, que si el Grito de la Amable Libertad, o el Héroe sin Nombre de
la Playa de Carache, que si Bolívar pasó por aquí y bailó con doña Simona, o
Eleazar López Contreras y sus parientes, tantas y tantas Historias hasta
llegar a Minumboc en Roma. Con este se haría un aliado, para fundar el museo en
el Ateneo del cual era su Presidente, pues cuando Aura Salas Pissani se
empecinó acertadamente en convertir a Trujillo en el Estado Ateneo, aquí contó
con el Maestro entre otros para esta empresa cultural. Cuantas obras realizó el
maestro pinturas de héroes. Patrios, a el le debemos las pinturas del Salón de
Sesiones, su hermoso cuadro dedicado a San Juan Bautista, Pinturas de Bolívar y
Miranda, Cegarra, Pacheco Maldonado, Antonio José Pacheco, entre otros. Toda
una colección de pintura que marcó para Carache una etapa donde la memoria pudo
haberse perdido. Gracias al Maestro José Juan, muchos conocimos la historia
como nos la contó. En 1987 cuando ya el maestro se encontraba muy cansado un
grupo de artistas locales decidimos hacerle un merecido homenaje recuerdo que
fue en el marco de unas fiestas de San Juan, solicitamos el Hotel que se
encontraba en desuso y realizamos una exposición en su nombre. Ese año recibí
mi primer reconocimiento Nacional una Mención Honorífica, esa que como dije el
maestro aquel primer día había anunciado con su visita. ¡Muy merecido
homenaje!. Un día de esos en que realizaba una de sus obras le pregunté
¡Maestro! ¿Que sabe usted si lo que dicen de mi papá es cierto, que era hijo de
Fortunato Piedra? y me respondió..! si es así o no, usted es lo que es, y uno
no debe andar buscando familia. Pero una cosa le digo su papá era un gran hombre
muy inteligente útil, humilde y un gran músico, yo lo conocí y siempre se dijo
eso; de que era hijo de Fortunato Piedra. Luego del comentario quedó en mi una
gran reflexión, pues yo siempre quise saber porque sin tener escuela hacia
cualquier cosa que me propusiera en el arte, y de allí que la influencia
heredada por la vía de Ramón Ponce se hace expresión manifiesta, pues al igual
que mi padre muchos fueron los hijos naturales en este pueblo. Hijos de las
circunstancia y de la pobreza. Pobreza mal entendida porque la pobreza no está
en los bienes materiales sino en la capacidad de pensar y actuar. El maestro
José Juan murió en Carache, luego de que muriera Minumboc, este siempre pensó
que primero se despediría, el Maestro, pero no fue así. Pues en 1988 fallece el
Escultor, y luego en 1996 fallece José Juan Rodríguez. Había nacido casi un
siglo atrás en 1898, Legando a Carache una gran obra, obra a la que aún no se
le ha dado el valor merecido.

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