Presentación
Cuando
en el año dos mil ocho acaricié la idea de comenzar a publicar mis trabajos de
investigación, aun no pensaba que esto fuese posible, por cuanto es una tarea
que requiere mucha responsabilidad, mas al tratarse de hechos verídicos y que
de una u otra manera, pueden producir emociones encontradas en algunos, que
podrían malinterpretar los verdaderos objetivos que persiguen estas
publicaciones, por lo tanto, en este caso he decidido asumir toda la
responsabilidad que conlleva, al tratar de graficar en este pequeño compendio
de reseñas biográficas, las apreciaciones personales que tengo y conservo en mi
memoria, de cada una de los Personajes que en ellas refiero. Pues aun cuando en
algunos casos no los conocí más que por referencia, y en otros por mi contacto
personal con ellos, he tenido como principal intención, resaltar de estos las
más valiosas, hermosas y singulares características, y las cuales les hacen en
mi concepto merecedores de los mas sentidos elogios y homenajes. En ningún caso
aún cuando de ellos resalte sus condiciones físicas, no será nunca mi intención
darle en estas notas, más importancia que las necesarias por circunstancias de
identidad, Pero de lo que si hago hincapié, es la intención precisa y
diáfana que me mueve en resaltar aquellos valores que intrínsecos en sus vidas
significaron un elemento de gran importancia como aporte a nuestro acerbo
histórico cultural y patrimonial, vale destacar que de entre todos ellos el
principal personaje que ocupa este
interesante libro es Isabel Guedez, “Chávela”,
y he querido que sea con este personaje que aperturemos esta serie de
reseñas Biográficas, porque estoy seguro, que goza del apoyo de todos cuantos
me han sugerido la publicación de este breviario. Todos los que convivimos y
compartimos con ella las calles de Carache, sabemos lo que significa este
homenaje para nuestra identidad en el que de iguales maneras tan valiosas son
aquellas que le preceden como parte de esta recopilación. A los familiares de
todos y cada uno de los personajes que hoy por hoy reciben el sencillo homenaje
que los ha de perpetuar en el tiempo y los que a partir de este humilde
reconocimiento, dejan de ser anónimos, vaya de mi parte en primer lugar, mi
palabra de respeto y mis consideraciones, por cuanto en algunos casos no me dio
tiempo de contar con su aprobación para que pudiera yo hacer publica sus
vida. A quienes les agradezco
enormemente, sus consideraciones, por otra parte a aquellos que no solo me
permitieron entrar en sus vidas para lograr las entrevistas y los detalles
importantes de resaltar, y finalmente muy especial a los personajes que aun
hacen vida cotidiana en este nuestro querido pueblo, y quienes amablemente me
permitieron conversar y registrar las imágenes con las cuales se recrean sus
reseñas Biográficas. Para quien escribe
estas líneas, no ha sido fácil , pues se juntan muchos sentimientos albergados
durante muchos años podría decirse que cuarenta años de mi vida están
reflejados en estos registros, pues es a partir de los siete años cuando mi
vida pública hace su aparición, compartiendo desde mi escuela con maestros,
amigos y compañeros. Hoy aún somos los
mismos niños, algo cansados y desgastados pero con los mismos sentimientos por
nuestro terruño, y ha sido ese amor por este suelo el que me ha motivado para
que cada uno de los que aparecen en este libro, tenga inmerso en sus líneas el
afecto y el agradecimiento por todo aquello que aportaron a mi identidad y mis
convicciones. Es este compendio de Reseñas Biográficas, un aporte histórico que
servirá seguramente a las generaciones futuras, como alimento al intelecto y al
crecimiento espiritual de quienes lo
conserven y lo mantengan vigente. Pero principalmente es mi aspiración al
publicarlo, el que no se pierdan estos valores intrínsecos que en ellos está
impreso, para que cada día seamos mejores
ciudadanos, mucho más amantes de nuestra identidad como pueblo y sobre todo
para que aprendamos a no olvidar a
quienes hicieron y dieron lo mejor de cada uno de ellos por este suelo bendecido
por Dios y San Juan Bautista. Para culminar esta presentación, quiero decirle a
los que adquieran este sencillo libro, que no están adquiriendo un texto común
que deberá ser colocado en las bibliotecas para que se llenen de polvo o de
tela de araña, sería un desperdicio de esfuerzo y trabajo que me ha costado hasta
hoy mi recurso económico para publicarlo, sin contar con el trabajo tesonero y
desinteresado para realizar las investigaciones y entrevistas. Por ello espero,
y abrigo la esperanza de que al adquirirlo le darán el valor, como un homenaje
permanente a nuestros personajes
populares. De allí que no deberá faltar
un texto en cada una de nuestras casas,
instituciones y escuelas.
El AUTOR.
Dedicatoria
En
primer lugar quiero dedicar este esfuerzo a mis padres Antonio de Jesús Torres
(+) y Juana Bautista Delgado de Torres, a mi hija Enma Cecilia, a mis hermanos, y amigos
cercanos, en especial a los Personajes que forman parte de este libro, a sus
familiares, y finalmente a todos los que
por diferentes vías me manifestaron su apoyo para que lograra con éxito esta
publicación. Para todos ellos un Dios se lo pague y mis agradecimientos
eterno
Las
siguientes Reseñas Biográficas, no son biografías que busquen en algún momento
resaltar condiciones técnicas, ni hechos académicos o de otra índole, que no
sea, expresar de los Personajes que se citan en este texto sus actuaciones
cotidianas, por cuanto obedecen en primer lugar a un empeño e intención de
destacar sus vidas comunes como un hecho exclusivamente de un valor
sentimental, y que no por ello en medio de la sencillez y lo común de sus
vidas, deban ser relegados y condenadas a desaparecer de nuestra historia,
comenzamos con decir de ellos que sin su cotidianidad y su aporte a lo común
del desarrollo pueblerino, no tendríamos muchas cosas que contar, el vacio sin
ellos seria inmenso, el elemento fundamental de los sencillo de lo cotidiano o
simplemente de lo imperceptible, ha sido una de las características más
importantes para quien se ha dedicado a recopilar y ha esquematizar las reseñas
biográficas de estos Personajes populares, y los que a continuación dejan de
ser anónimos para pasar a engrosar las listas de personajes que de una u otra
manera han formado parte de nuestro gentílico y de nuestra identidad local.
En estas reseñas Biográficas no es
preciso ni obligatorio esquematizar sus vidas ni cronológizar los hechos, pues
se redactan o se escriben de manera amena y con ello el agregado de la
informalidad que permite relatar un cuento con la comodidad de resaltar hechos
eventuales puntuales y hasta hipotéticos, sin afirmar ni concretar fechas, pues
más que una biografía donde se puntualiza cada hecho fijando fechas y lugares,
en este caso el mismo reseñista o el personaje cuenta su historia de manera
libre y amena, donde no existe el rigor que obliga a someterse a determinados
hechos, la libertad con la que están escritas estas reseñas obedecen al
capricho del autor que busca con ello resaltar características particulares y
en algunos casos excepcionales de cada personaje, de sus vida cotidiana y de
sus actuaciones más sencillas, hace un acontecimiento digno de destacas, Es una
temática que conlleva a resaltar los valores más intrínsecos del personaje, su
sencillez de estilo, su manera de percibir los hechos y acontecimientos más
elementales para darles un sitial de gran importancia y valor histórico.
Cada personaje fluye en la
relación del autor, quien se involucra de manera muy personal en, el la vida
del personaje, sin que este afecte o interfiera en la reseña por cuanto es su apreciación sobre la
influencia que este personaje tuvo en la vida del que escribe la reseña, El
valor que el autor le imprime a cada personaje va mas allá de toda
superficialidad pues ahonda en la parte espiritual que es fundamental en este
tipo de reseña, cada gesto cada movimiento, y palabra del personaje, es asumida
con el análisis propio de la intención que se persigue, lo detalla lo refiere y
lo valora en su justa dimensión humana, destaca del personaje lo que para el común
y para los demás es a fin, es su propia identidad, pareciera que se busca
relacionar a cada lector con cada uno de los personajes, claro está persigue
una misma identidad, allí se refleja la necesidad de que cada uno de los
personajes se ubiquen en su tiempo y en su entorno pero también recatarlo de
las sombras y del anonimato, este cumulo de reseñas biográficas se convierte en
un aporte invalorable para quienes consideran la vida cotidiana y común, como
un elemento trascendental en el desarrollo humano llevándolo al sitial más
elevado de la conducta humana, la Identidad, es en ella en la que nada se niega
todo se valora por sí mismo, y crea una coraza que permite el fortalecimiento
del orgullo y de la identidad. Compenetrarse con cada uno de estos personajes
es retrotraer a nuestras vidas el valor de nuestra descendencia de nuestras
raíces y de nuestra propia identidad. Internémonos, con la convicción de que en
este hermoso proyecto, vamos a encontrar nuestra propia identidad, y a partir
de allí aprendamos a querer y a valorar en nuestros hermanos lo más sencillo de
ellos. Porque son parte de nuestro patrimonio humano.
El
mejor homenaje
Toda historia encierra algo
que debe ser contado, no con la intención de revelar Secretos que no puedan ser revelados, sino porque en
esas historias siempre habrá algo valioso que contar algo que dar a conocer
características que son propias de cada uno de esos personajes y que de alguna manera marca o marcó en su tiempo la
vida cotidiana de toda una población, de un
entorno en el cual se desarrolló o en el cual convive, esas
características es lo que los hace interesante a los ojos de quienes comparten
sus vivencias cotidianas, sus acciones monótonas y que aun cuando puedan ser
imperceptibles para algunos menos observadores, estas se van convirtiendo con
el tiempo en parte esencial de la vida de todo un pueblo, tal es el caso de
Isabel Guedez, (Chávela,) que con sus harapos arrastras, pasó toda una vida y
varias generaciones conviviendo y compartiendo sus vivencias mudas, pero
dejando en todos los que la conocieron un legado y un patrimonio intangible
pero real, o un de Santos Duran,( Santicos) que sin conocer del cuatro más que
sus limitados acordes primarios, pero con una gran valor creativo del que nos
deja como legado la parranda de los animalitos o el sapo, pero que también fue
el gran intérprete del Santo Domingo y qué decir de María Ignacia,(la
fragüera), que hasta ayer elaboraba en su fragua los rústicos pero hermosos
instrumentos de labranza, diría también la última mujer que usó el velo
dominguero, o de un Enrique Terán imaginero popular y poeta, y Pedro María, que
al verlo entre sus escasos aperos, fabricar sus cuatros, lamento que no haya
quien le de la mano en tan loable trabajo, o podríamos recordar a Clemente
Duarte luchador empedernido por el bienestar ajeno, y que su lucha va mas allá
del tiempo; son personajes que le mueven el alma a cualquiera con sus historias
sencillas pero de un humanismo indescriptible, como no hacer homenajes a estos
hombres y mujeres que al igual que Evangelista allá en el serró de la Cruz,
espera paciente para este día del Bautizo del libro donde se habla de ella
porque ha bailado en tantas parte representando a Carache y esto la enorgullece
porque un día el CONAC, la reconoció como Patrimonio Humano. El que no se
conmueva con estas historias tan llenas de pueblo impregnadas de tradición,
pero también de lecciones vividas que pudieran ser ejemplo para muchos debe
conocerlas al menos en esta obra, pues hoy cuando en la juventud se hace cada
día mas carente el reconocimiento, el amor por lo tradicional, por la fe, por
lo sencillo y por lo cotidiano, se hace necesario retomar estas historias y
echarlas a la mochila de la vida, a la mapire o a la marusa como dirían otros
de mis reseñados, y ajilar por esos caminos buscando de nuevo encontrarnos con
los personajes que ya se fueron, que no están pero que nos dejan al igual que
Gonzalo Yépez, que José Juan Rodríguez o Minumboc, un legado de historias que
no deben morir con ellos, para que al contarlas ellos tampoco mueran y sean
permanentemente referencia que enaltezca la historia de un pueblo como
Carache; que sea este el mejor homenaje
para ellos. .
José
Gregorio Torres D
La trascendencia de la
memoria de los pueblos siempre estará cargada de particulares anécdotas y elementales
personajes que hacen de un trazado de vías y sus casas, el particular terruño y
arraigo de muchos. De generaciones, que siempre verán en su pueblito, el
refugio de sus recuerdos y la justificación de sus anhelos. Personas que dejan
de ser personas y mutan en personajes, en ramales de vivencias, en caudales de
anécdotas, y en emociones que vincula a los vivenciales habitantes con su madre
tierra. Un asentamiento humano, que ha mutado en el tiempo, pero manteniendo la
febril mezcla de sus culturas, es Carache, que entre sus elementales recuerdos
resalta que fue fundada antes que la mismísima capital. Aquellos días de
conquista, que enfrento y unió a primarios pobladores y nuevos invasores,
derivo en una anécdota de antología que siempre va de boca en boca, de
generación en generación. El acto de trazar las calles de Carache a punta de
fusil, fue la raíz de aquellos pobladores que combinaron la bravía reactiva de
los costeños con la constancia de los montañeses. De esta tan sutil definición
de emotividad arraigo de pueblo surge una serie de habitantes cuyas presencia
que respondían a sus sutiles acciones, emociones, costumbres, necesidades,
profesiones y otras maneras de desenvolverse en la vida. Algunos llevan una
pasión en su admirado día a día, otros con cabal disciplina o magnificencia de
su vocación artística. El común denominador de los Caracheros, es su particular
visión de la constancia…. Bolívar dijo en una oportunidad que “Dios da la
victoria a la constancia”, entonces los Caracheros derivan en ser unos
particulares victoriosos, pues la tenaz garra para aplicar el feliz término a
todo, es una lindes del corazón. Siempre se encuentran situaciones que para
bien o para mal, crean en seres reacciones difíciles de entender, siendo algo
mas resaltante que veamos un ser sumido en la total indigencia a una persona
que quizás haya derivado en un ser excepcional. Para muchos el cabal
entendimiento de la lógica nunca aplicaba para ver a un ser humano en una
postura impávida de aceptación de una realidad que la acompañaba por las calles
del alegre Karachi. Para los visitantes resultaban una de las estampas mas
recordadas y el certero comentario de la búsqueda de la explicación mas lógica.
Pero destacablemente algunos Caracheros mas ajustados a las realidades del día
a día, encantaron siendo poetas, músicos y artistas que alegraron las calles en
las fiestas de San Juan o en aquellas romerías dominicales en la plaza Bolívar
de un anochecer Veraniego-primaveral. Porque si, en Carache, el día a día es
una sutil mezcla de día veraniego con noche primaveral, y algunos días donde la
lluvia trasladaba las impresiones de encontrarse en el mas profundo lado del
bosque de las Ardenas. Un Mandolinista que admirado por muchos decantaba en la
expresión del mejor del mundo, originario de Carache, originario de las manos
que tranzaban instrumentos con las notas mas dulces, de esa corriente de
sutiles canciones que para beneplácito de los Caracheros nunca encajaron en una
etiqueta, pues entonces se diría con mucha fuerza y razón … La Música
Carachera. La autoctonía siempre dijo que los músicos del pueblo se le escurrió
a la clasificación larense, maracucha o andina, aunque se le pueden ver rasos
en su armonía. En Valera, en los amaneceres de viajeros nocturnos de las
travesías lejanas de la capital o de cualquier recóndito lugar de la tierra de
gracia, una frase revoloteaba para el trayecto a Carache… en la boca de los
auspiciadores, se destacaba la frase “El Pueblo de las Acemas”. Era una sutil
designación, un vago destello de la descripción del pueblo donde las manos de
mujeres laboriosas que tejían aquellas serie de variadas acemas que rozaban en
la denominación de suprema delicia … pues no faltaran los personajes que
durante largos años tenían en su recibo estos divinos alimentos y que
evolucionaron la delicadeza de tal cocción. Personajes que jamás caerán en el
olvido, porque la nostalgia de sabores de antaño predominara más que el
infortunio de la memoria. Uno de los hijos más trascendentales, moldeo el
bronce en sutiles formas, en electrizantes texturas visiones físicas de la vida
irreal, y que hoy en día se difuminan por museos y plazas del orbe. Un poeta
del fuego, en palabras marmoleadas y explorador de los confines mundanos y que
por sus ojos pasaron los mas lejanos, paisajes, paraísos hasta llegar al origen
de la cultura occidental. Su nombre y apellido, es el deposito del orgullo
patronal de los Caracheros pues el estandarte de Carache se paseo en sus brazos
por palacios y grandes escenarios de Europa, hasta llegar al mismo Vaticano,
para tomarse un café con el Papa. Es el mas inspirador de los padrinos. Pues,
así una mezcla de causalidad y arte es la estampa de los Caracheros, que
siempre prevalecerán en la tenaz fuerza de su laboriosa creatividad y que la
historia independentista recordara con contradictoria figuración. Donde el olor
del trapiche y la tierra morada ilustraran la excepcionalidad de sus
habitantes, quienes entre el serpenteante camino que en esa cesta de valles la
convirtieron en el fortín de los mil soldados, de Morillo y de aquellos
expedicionarios que una tarde salieron a socorrer a Diego de Lozada para fundar
lo que hoy es la capital de la República y que bien le dio el apodo de la
“Tierra de la amable Libertad”.
Gustavo Delgado

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